Un joven le pide a su amigo que le saque una astilla y lo que terminó sacando fue mucho más que eso.


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Nuestro cuerpo es uno de los fenómenos más increíbles que existen. De la misma manera que el mundo ofrece cosas misteriosas que aun el ser humano desconoce, nuestro organismo puede llegar a escondernos miles de enfermedades y afecciones, sin que nosotros ni siquiera estemos conscientes de su existencia.

Las salas de emergencias de los hospitales están llenas de casos y situaciones extrañas en donde las personas, totalmente desconocedoras de los hechos, llegan con malestares y molestias incomodas en sus cuerpos que resultan en explicaciones totalmente absurdas. En algunos casos, las situaciones pueden llegar a resultar totalmente peligrosas y, para cualquier otra persona, un hecho que puede terminar en tragedia. Sin embargo, en otros casos, esas situaciones pueden estar llenas de humor.

En más de una oportunidad, los médicos pueden llegar a contarnos anécdotas de este tipo. Desde niños pequeños que se quedan con la cabeza o los dedos atorados en algún sitio, hasta hombres adultos que se han cortado dedos y necesitan que se los vuelvan a unir. Obviamente, en cualquiera de los casos, estos hechos resultan lamentables, pero no puede negarse que pueden traer humor consigo.

Las peores de estas situaciones son las inesperadas. Las que, por mucho que pensemos en que no llegarán a pasarnos, terminan sucediéndonos a raíz de algún descuido por nuestra parte. Es que a todos, en algún punto de la vida, nos ha pasado algún incidente doloroso que luego termina resultando en una buena historia para contar en reuniones familiares o de amigos.


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El caso de la astilla encajada es simplemente increíble

Tal es el caso de un joven al que se le enterró una astilla. Cualquiera podría pensar, “¿pero qué tiene de extraordinario una astilla enterrada? A todos se nos ha enterrado alguna al menos una vez.”, y estaría totalmente en lo correcto.

Todos hemos pasado, al menos una vez, por la fastidiosa situación de tener una astilla encajada, ya sea por haber realizado alguna actividad que implicara manipular madera o por el mero hecho de utilizar un objeto de este material.

Pues este hombre suponía que se trataba de alguna astilla que se le había enterrado en la pierna y que, al tratarse de una astilla, no sería nada de lo que debería preocuparse.

Por eso, seguramente, fue que no vio la necesidad de dirigirse a ningún hospital para sacarla, ya que cualquiera es capaz de sacar una pequeña astilla encajada. Con ese pensamiento, fue que le pidió a uno de sus amigos que le hiciera el favor de sacarle la astilla ya que, al tenerla encajada en la parte trasera del muslo, a él se le hacía muy difícil el poder verla para sacarla.

Sin embargo, al momento de sacarse el pantalón, su amigo notó que no iba a poder sacarla tan fácil, por lo que optó por utilizar una pinza para hacerlo. Cuando comenzó a jalar la astilla, los gritos del joven se empezaron a oír, preparando el momento para cuando su amigo sacara lo que en realidad se le había encajado. Pero no te diremos más y te dejamos el video para que descubras que era lo que se le había enterrado al joven.


Sin duda, esta es una anécdota llena de humor y dolor que quedará para la historia de este joven y sus amigos.


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