Te sorprenderás al ver el cambio de este chico conocido como Andy


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Todos en algún momento de nuestra vida hemos llegado a un punto en el que nos sentimos realmente agobiado con lo que sucede, los vívidos pueden hacer que nuestra vida se vea gravemente afectada y de esta manera pueden hacernos tocar fondo rápidamente y nos terminan destruyendo poco a poco.

Y es que cuando surgen este tipo de inconvenientes nuestra vida se convierte en un círculo lleno de dolor y problemas, y muchos, para buscar una salida a esto, no encuentran mejor solución que escapar, y que mejor manera de escapar que acabando con su vida, ya que consideran que esta es la mejor salida.

La tasa de suicidios va creciendo año tras años, esto es una preocupación bastante grande ya que significa que hay muchas personas que no valoran su vida y que consideran que lo único que pueden hacer para solucionar sus problemas lo antes posible es acabando con su vida en cuanto pueda.

Pero ¿te imaginas sobrevivir a un suicidio? Esta es la historia que queremos mostrarte para que puedas ver como la vida de este chico pudo cambiar luego de que por sorpresa pudiera sobrevivir al intento de suicidio, así que mira por todo lo que tuvo que pasar para poder cambiar y sentirse mucho mejor.


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Conoce la historia de Andy Sandness

En el 2006 cuando apenas tenía 21 años de edad Andy se encontraba totalmente mal, estaba bebiendo mucho y tenía una gran y muy fea depresión, por lo que dos días antes de navidad cogió un rifle y lo puso bajo un mentón y luego jaló el gatillo.

Apenas lo hizo se dio cuenta de que había cometido uno de los peores errores de su vida, por lo que cuando llegó la policía, quien lo sostuvo fue un policía que también era su amigo.

Durante todo este proceso Andy le rogaba como podía a su amigo que no lo dejara morir, luego de ahí lo llevaron a la Clínica Mayo, cuando pudo despertar, se dio cuenta de que su madre le sostenía la mano, sólo `podía ver en ella una mirada de tristeza.

Andy no podía hablar, por lo que le escribió a su mamá en una libreta que lo sentía, su madre con una mirada de tranquilidad le decía que todo iba a estar bien.

El doctor Mardini, es un cirujano plástico que se encarga en reconstrucciones en el rostro. Por los momentos se encontraba de vacaciones, pero cuando regresó Andy le fue asignado en su caso, apenas pudo verlo le prometió a Andy que haría todo lo que estuviera en sus posibilidades para poder arreglar su rostro.

En tan solo cuatro meses y medio, le hicieron ocho cirugías, a partir de aquí hubo mucho progreso, sin embargo no lograron que la cara de Andy se viera normal, ya que había perdido sus pómulos, dientes, nariz y mentón.

Luego Andy regresó a su casa en Newcastle, Wyoming, y se dedicó a trabajar en un albergue, como aprendiz de electricista, y en unos campos de petróleo.

Con el tiempo tuvo que aprender a acostumbrarse, aunque su boca apenas era de  una pulgada de ancho, por lo que tenía que comer comida en pedacitos y chuparla hasta poder tragarla. Esto hizo que su vida social quedara casi en el piso.

Sin embargo en el 2012 recibió una buena llamada, el doctor de la Clínica Mayo estaba por lanzar un programa de trasplante de cara y creía que él podía ser un paciente ideal.

Con el tiempo Andy recibió un donante de una persona que era Calen Ross, otro joven que también intentó suicidarse, pero que su intento fue exitoso. La operación duró aproximadamente 56 horas, con unos 60 cirujanos, enfermeras y anestesiólogos.

La información fue casi sorprendente, luego de 10 años, Andy luce totalmente como nuevo y aunque su cambio no es perfecto, se siente agradecido no solo con la vida, sino también con los doctores que lo ayudaron a salir adelante.


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