Madre e hija gastan millones en cirugías plásticas


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La sociedad les ha impuesto demasiados estereotipos a las mujeres, desde que nacen se les dice que hay que ser delgadas, bonitas y educadas porque no  podrán gozar del amor de un hombre ni nadie las apreciará. Esto es algo realmente peligroso porque las que no nazcan de esa manera empezarán a sentirse mal, se deprimirán y asumirán que de cualquier forma deben parecerse a ese molde que les impusieron.

Lo peor de todo es que hay casos en que las mujeres ya están bien pero creen que necesitan seguir alterando su físico a través de las cirugías plásticas porque en su mente piensan que todavía tienen muchos defectos. Hay casos en los que por seguir con esta manera de actuar las mujeres terminan atentando con su salud, y mueren debido a la gran cantidad de procedimientos médicos a los que se han sometido.

En esta oportunidad te hablaremos sobre una madre y su hija que tuvieron en común su deseo por parecerse a una de esas mujeres de grandes pechos, cintura pequeños y labios voluptuosos. Los nombres de las protagonistas de este polémico relato son Georgina Clarke y su hija Kayla. Ambas, a edad muy temprana, habían tomado la decisión de parecerse a una muñeca viviente.

Como las dos vivían en Rugby, un pequeño pueblo de Warwickshire en Inglaterra, era muy poco normal que decidieran darle un cambio tan drástico a sus vidas, ya que amabas deseaban ser como Katie Price una modelo que se hacía llamar la Pamela Anderson de este país, por lo encajaba con ese estereotipo tan voluptuoso. Ellas pusieron en sus mentes la determinación de conseguir el dinero para parecerse a ella.


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Estas mujeres desearon tanto parecerse a esta mujer que pusieron en riesgo su salud con estas cirugías

Para parecerse a esta famosa modelo de revista ellas estaban claras en una cosa: iban a necesitar una gran cantidad de dinero y tenían que buscarlo a toda costa. A pesar de tener 11 años, Kayla la hija de Georgina le dijo que quería someterse a su primera operación a los 17 años.

Cuando al fin llegó el día en que cumpliera esa edad su madre no podía estar más contenta, al fin iba a tener a alguien que la acompañara en este viaje por las cirugías plástica. Así que la madre no tuvo ningún problema en dejar que su hija se convirtiera en una stripper profesional.

Con esta profesión Kayla ganaba unas 1300 libras a la semana pero para ellas esto no era suficiente para todo lo que querían hacerse, por lo que la madre también le permitió que su hija estuviera con un viejo millonario de 50 años llamado “sugar daddy” que le proporcionaba unas 800 libras cada vez que estaba con ella. Por lo que tenía un ingreso de más para lograr sus metas.

Las personas de la comunidad no podían creer lo que estas dos mujeres eran capaces de hacer, hoy en día poseen más de 20 procedimientos encima y se nota a leguas que no son naturales ni saludables.


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