Pulgarcita ya tiene 14 años… tienes que ver como se ve ahora..


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Venir al mundo es una tarea muy ardua, las madres luchan por hacer el bebé salga hacia la luz del día, pero la verdad es que aun más difícil es tener que vivir. Esto se vuelve mucho más complicado cuando la condición del niño es complicada, cuando se tiene una mutación o problema de salud, por muy pequeño que sea, siempre es el doble de peligroso en esa etapa de la vida.

Imagínense tener que venir a este mundo y ser mucho más pequeño que otros bebés, eso significaría estar más expuesto que la mayoría. Todo se complicaría al doble y nuestros padres tendrían que esforzarse considerablemente para que todo salga bien y puedas seguir creciendo como un niño normal, o lo más estable posible sin tener que estar sobre esforzándote por todo.

Aunque no lo creas esto pasó en la vida real, y la niña en cuestión era una pequeña llamada Kanadie Jourdin-Bromleyes, su caso fue tan excepcional que, catorce años después de que nació, todavía se la recuerda y los expertos siguen su crecimiento. Y es que Kanadie es la recién nacida más pequeña que se haya conocido en el mundo, a penas con 99 centímetros de altura.

Su madre estaba muy emocionada por traerla al mundo para conocerla al fin, y no le importó que tan solo pesara 1,1 kilogramos. Pero aquel hospital canadiense tuvo que tener cuidados muy especiales para que la salud de la pequeña no empeorara con el tiempo, y se encariñaron tanto las enfermeras mientras le aplicaban el tratamiento que la comenzaron a llamar pulgarcita.


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Esta pequeña niña ya no es tan pequeña como pulgarcita

La razón por la que esta pequeña niña sufre de esta terrible condición se debe a una extraña enfermedad que ni siquiera tiene nombre, que le afecta a 100 en el mundo y nunca se había visto de esa manera, el caso es realmente excepcional.

Muchos doctores la vieron y pensaron que no le quedaba mucho tiempo de vida, incluso le dijeron a los padres que de algunas semanas no iba a pasar. Y no era para menos ya que tenía poco desarrollo cerebral, muchas dificultades digestivas y hasta problemas respiratorios.

Por suerte para la pequeña niña sus padres nunca perdieron la esperanza, ellos siguieron procurando que su salud se mantuviera estable, pagaron por todos los tratamientos, pero, más importante aún, le brindaron todo el amor y el cariño que necesitaba. Sin importar su apariencia y condición ellos fueron un gran ejemplo del amor paterno que es incondicional.

Para prueba de ello está la pequeña Kanadie, ahora con 14 años de edad, juega, ríe y aprende como cualquier chico de su edad. Es realmente esperanzador conocer una historia donde el amor pudo más que cualquier diagnostico médico. Ahora la pequeña pulgarcita no es tan pequeña, aunque probablemente todos la recordarán con ese dulce sobre nombre por el resto de su vida. Lo importante es que está sana y puede seguir conociendo cosas nuevas en su vida que le den más razones para seguir.


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